Muchas personas consultan cuando el problema ya explotó.
Sin embargo, una gran parte de los conflictos legales podrían evitarse con una orientación previa adecuada.
Firmar un contrato, aceptar una sanción, responder un reclamo o tomar una decisión sin asesoramiento puede generar consecuencias difíciles de revertir.
El asesoramiento jurídico preventivo no es un gasto innecesario, sino una herramienta para proteger derechos y evitar problemas mayores en el futuro.